La limpieza de obras de arte es uno de los procesos irreversibles más complejos en restauración. Es necesario limpiar barnices, colas y suciedad sin quitar la pintura y el soporte de la obra.
Desde hace mucho tiempo, se han utilizado dos procedimientos diferentes: mecánico y húmedo. Cuando se realizaba la técnica húmeda, se usaba una pasta de harina y agua, pero no se podía controlar la humedad y podía afectar al soporte de la capa u obra estampada, sobre todo en las esculturas de yeso. A día de hoy, y tras haberse estudiado y comprobado una nueva técnica en departamentos y centros de restauración más importantes del mundo, se ha propuesto un sistema basado en agarosa y agar.
Con el nuevo sistema, el profesional podía regular la cantidad de humedad por medio de la creación de un gel rígido conformado por agua y agar o agarosa. Este gel lo distribuye por la superficie de la obra a limpiar directamente o sobre un papel poroso. Una vez colocado, actúa como una “esponja molecular” que absorbe cualquier material soluble en agua de las superficies.
Sumado a esto, su limitado poder de adhesión consigue que, por lo general, no sea necesario un lavado o postratamiento a su uso, como sí ocurre con otros agentes gelificantes. Son muchos los beneficios del uso de agar: es termorreversible, económico, no tóxico y de fácil preparar.
Son muchas las pinturas y esculturas que, gracias a las propiedades del agar, nos hacen disfrutar de su imagen original. Algunas de ellas son pinturas del Museo Thyssen-Bornemisza o la colección de escultura en yeso de la galería d’Arte di milano.
Antes de la utilización de este polisacárido, los primeros bacteriólogos cultivaban microorganismos en alimentos como claras de huevo coaguladas o carne. Sin embargo, a día de hoy, el agar es el sistema más eficiente y confiable para preparar medios de cultivo microbiano.
El agar bacteriológico es un componente aséptico y solidificante, lo que lo hace ideal para su uso en microbiología. Tras obtenerlo de las paredes celulares de las algas rojas, su empleo en microbiología junto con otros nutrientes permite crear medios sólidos en los que crezcan microorganismos, como hongos y bacterias.
El posterior estudio y análisis de estos medios nos permitirá saber si existen microorganismos no deseados para el consumo humano y garantizar así la calidad de los productos que consumimos en el día a día.
En definitiva, la función del agar en los medios de cultivo es proporcionar una superficie sólida para el crecimiento y estudio de microorganismos, lo que le convierte en un elemento esencial en industrias farmacéuticas y de otras ciencias.
Agarmex cuenta con más de 50 años de experiencia produciendo y exportando agar de alta calidad a nivel mundial. Ofrecemos al consumidor distintas líneas de agar bacteriológico en función de la fuerza de gel que cumpla sus necesidades.
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Si has llevado prácticas de microbiología para cultivar bacterias u hongos en placas de Petri seguramente hayas utilizado el agar como medio de cultivo. A pesar de que a día de hoy el agar es un elemento fundamental en los laboratorios, no siempre estuvo a disposición de los científicos. Los primeros bacteriólogos utilizaban alimentos como las claras del huevo coagulada o la carne para el cultivo de microorganismos.
A finales del siglo XIX el médico y microbiólogo Robert Koch comenzó a utilizar en su laboratorio la gelatina procedente de huesos del ganado como agente solidificante. No obstante, se percataron del problema de su aplicación: la gelatina se derrite a 37º C, impidiendo la incubación de las bacterias cuando estas necesitan mayores temperaturas para crecer de manera óptima. Además, muchas bacterias eran capaces de degradar la gelatina e incluso utilizarla como nutriente. Así, se dejó de lado la gelatina.
Al mismo tiempo, Fanny Hesse, esposa de un científico que formaba parte del equipo de Robert Koch y asistenta técnica de este sin remunerar, recomendó a su marido el uso de agar a raíz de que algunos amigos suyos que habían viajado a Indonesia se lo habían recomendado para su uso en la preparación de mermeladas y otros postres de manera que no se derritiesen bajo las temperaturas tropicales.
Así es como, gracias a las propiedades del agar, se implantaron medios de cultivo sólidos más estables que permitían aislar y estudiar numerosos microorganismos, siendo estos sólidos, transparentes y estériles. Sin embargo, como muchas otras mujeres científicas antes y después de ella, Fanny Hesse no recibió ningún reconocimiento o crédito por su grandioso hallazgo.
Anualmente la Sociedad Estadounidense de Microbiología (ASM) realiza el Agar Art Competition, un proyecto reflejado bajo su lema “obras de arte con bacterias vivas”, donde arte y ciencia se fusionan. La sociedad fue fundada en 1899 con el objetivo claro de promocionar y hacer avanzar el mundo de la microbiología. Con este objetivo, y remontándose a la temática naturalista general a lo largo de la historia del arte, pensaron que la microbiología podía convertirse también en una fuente de inspiración para los artistas.
De esta manera, se podía unir a los científicos y al público interesado en la ciencia con la microbiología, además de cooperar en el olvido de los prejuicios de la sociedad contra los virus y las bacterias. Como resaltó Katherine Lontok, gerente de difusión pública de ASM “Los microbios, como las bacterias y los virus, a menudo se ven con una luz negativa debido a su asociación con la enfermedad, pero muchos de ellos no solo son muy hermosos, sino que son esenciales para nuestro mundo”.
Las reglas a seguir en el concurso son simples: todas las entradas deben originarse utilizando bacterias vivas, cultivadas en muestras extraídas en agar. Estas deben ser mostradas en una placa de Petri, formando en esta la composición o figura que el autor haya escogido y sin necesidad de un microscopio para poder apreciar la obra. Al concurso pueden presentarse científicos, aficionados e incluso los más pequeños, habiendo dos categorías infantiles. La selección de los ganadores se llevará a cabo bajo criterios de creatividad, originalidad y calidad del diseño de la obra, así como teniendo en cuenta la especificidad científica de sus descripciones y la capacidad de ser entendida por la audiencia general.
Existes 3 categorías a tener en cuenta para participar: Tradicional profesional (el cultivo es creado en un entorno de laboratorio), Tradicional no profesional (trabajos realizados en un entorno informal) y Abierta (obras que utilizaron cualquier medio). En la pasada edición se presentaron 300 obras de 34 países diferentes.
El plazo de inscripción para la edición de este año 2022 se abrirá en septiembre.
Las propiedades beneficiosas para la piel de las algas se conocen desde hace siglos pero para ver su aplicación en la producción industrial tuvimos que esperar hasta la Francia de principios del siglo XX. Allí comenzaron los primeros laboratorios especializados en la investigación y desarrollo de productos cosméticos.
Los primeros productos fabricados a base de algas fueron jabones, cremas de afeitar, champús, tintes, lápices de labios, tónicos, maquillaje, espumas y una gran variedad de productos de baño. Su éxito fue casi inmediato y su demanda creció. Resultaban beneficiosos por su alto contenido en oligoelementos, sales minerales, vitaminas y aminoácidos que ayudan a mantener el buen aspecto de la piel, ya que son directamente asimilables por las células cutáneas.
Las formas de aplicación más común son geles, mascarillas, emulsiones, champús, lociones y cremas, y entre sus múltiples usos se destaca los tratamientos tonificantes, hidratantes, rejuvenecedores y anticelulíticos.
A día de hoy, en la composición de productos cosméticos, no solo se usan algas, también productos derivados de ellas como el agar-agar. Es uno de los elementos más comunes por sus propiedades suspensivas, emulsionantes, estabilizantes y gelificantes que evitan incorporar grasa al producto, una característica muy importante a la hora de desarrollar productos para la piel. Además, no es tóxico ni irritante, básico para personas con problemas cutáneos.
El agar-agar proviene de distintos vegetales marinos, normalmente de algas. Las algas más utilizadas para su producción son las algas rojas Agarophytas. De estas algas podemos encontrar varias especies, pero hay dos en particular que destacan por su alto contenido en agar-agar: Gelidium y Gracilaria. Ambas producen agar, pero con distintas características como veremos a continuación.
Para entender el uso de estas dos especies necesitamos conocer un poco de historia. El agar se comenzó a utilizar en Japón en el siglo XVII a partir de algas Gelidium (Tengusa en japonés). A finales del siglo XIX el consumo mundial aumentó de tal manera que se necesitó encontrar otra fuente de agar para su producción. De esta manera, se comenzó a utilizar la especie Gracilaria, aunque el agar-agar obtenido tenía distintas características.
La principal diferencia es su pureza, el agar-agar obtenido de Gelidiumse le considera de mayor calidad y, por lo tanto, mejor materia prima.
Por otro lado, encontramos diferencias en el proceso para la obtención del agar-agar. El que proviene de las algas Gelidium no necesita sufrir ninguna transformación química en su proceso de extracción, mientras que el producido a partir de las Gracilaria necesita ser sometido a un fuerte tratamiento alcalino a base de químicos para poder potenciar su efecto gelificante.
Además, encontramos diferencias en su origen. Cuando se comenzaron a utilizar las algas Gracilariase encontraban de forma natural en zonas costeras de Argentina, Chile, Indonesia y Namibia. Ante la creciente demanda de estas algas se desarrollaron métodos de cultivo, tanto en estanques como en aguas abiertas de bahías protegidas. Estos métodos se han difundido de Chile a otros países como China, Filipinas, Indonesia, Namibia, la República de Corea y Vietnam. Por su parte, las algas Gelidium provienen únicamente de lechos naturales, principalmente de España, Francia, Indonesia, Marruecos, México, Portugal y la República de Corea. A diferencia del alga Gracilaria, que crece fácilmente y tiene varias cosechas anuales, el alga Gelidium es una planta pequeña de crecimiento lento con una sola cosecha anual. Aunque se han realizado esfuerzos para cultivarla en tanques y estanques, solo han tenido éxito desde el punto de vista biológico, pero la necesidad de fondos rocosos y mar abierto, impide la implantación del cultivo de Gelidium a gran escala en el océano.
A la hora de valorar la aplicación, la característica más diferencial del agar proveniente de Gelidium o Graliaria es su punto de gelificación (temperatura a la que se vuelve un gel). El agar de Gelidium gelifica a menor temperatura, imprescindible para su aplicación en microbiología. Así mismo, al crecer en lechos naturales abiertos, carece de inhibidores de crecimiento, siendo el Gelidium la única fuente de garantías para la obtención de un agar bacteriológico. Estas diferencias no son tan esenciales en el campo de la alimentación.
Agarmex, dispone de un amplio rango de productos provenientes de Gelidium y Gracilariapara aplicaciones alimentarias, adaptándose a los requerimientos del consumidor. En sus agares bacteriológicos utiliza exclusivamente el alga Gelidium, para así asegurar la máxima calidad de sus productos.
A día de hoy podemos diagnosticar una larga lista de enfermedades gracias al agar y a las peptonas. Se trata, por ejemplo, de enfermedades respiratorias, del tracto digestivo o urinarias. Para algunas de ellas existe un tratamiento eficaz, pero otras preocupan a la OMS porque son muy resistentes a los antibióticos. Por ello, un diagnóstico rápido gracias al agar es esencial.
Prácticamente a todos nos han diagnosticado una enfermedad con agar. En el caso de acudir a un centro médico con síntomas de una enfermedad causada por bacterias, nos tomarán una muestra que inoculará en un medio adecuado para la multiplicación de los microorganismos. ¿Para qué se hace este proceso? Para observar si la bacteria causante de la enfermedad está presente en nuestra muestra.
Este medio es agar sólido o líquido enriquecido con peptonas o distintas sustancias (azúcares, hidratos,…) que fomentan el crecimiento de la bacteria que nos interesa diagnosticar. De esta manera, en pocas horas, el laboratorio del centro médico será capaz de saber si nuestra enfermedad está relacionada con la infección de una bacteria, recetando el tratamiento adecuado para cada caso concreto.
Pero los usos del agar no acaban aquí. Gracias a los medios de cultivo con agar se pueden realizar ensayos con distintos antibióticos y así analizar su eficacia para luchar contra enfermedades concretas. De esta manera, cuando el tratamiento llega al paciente se conoce su eficacia y se sabe que es el más adecuado para cada caso concreto.
En Agarmex, disponemos de un amplio rango de agar bacteriológico de la más alta calidad.